Sin más preámbulos y afortunadamente ocurrió así, Mike entraba en el gran comedor seguido por Patricia, nadie notó nada extraño, Ryan, perdido en el dulce perfume de Amelia y ésta última, buscando la respuesta de todo esto en su mente, algo no cuadraba, a su historia, definitivamente le faltaba una parte, la más importante.
Mike tomó asiento en uno de los extremos, su abuelo, por supuesto, ya había tomado el otro extremo y por sí fuera poco, Amelia quedó justo al frente de Ryan y a un costado