Habían sido días duros para Alma, el despedirse de su padre y afrontar que no volvería a ver a Edan, la tenía destruida, pero para ella, no había tiempo para sufrir, ni descanso, sobre todo, cuando tenía a toda su familia prácticamente encima de ella.
Ahora que toda la familia de Alma vivía en el pequeño apartamento de Mateo, ella no estaba dispuesta a mostrar su pesar frente a su familia, por eso, el único momento que se tomaba para llorar, era cuando se duchaba, en dónde las lágrimas se enju