Cap. 64: ¡Yo soy inocente!
—¡Yo no he robado nada! —exclamó Emily, sintiendo un vuelco en el estómago. La acusación la dejó helada y se llevó instintivamente una mano temblorosa al vientre, tratando de calmar el vértigo mientras recordaba su embarazo—. ¡Tiene que creerme, jamás traicionaría a Stefano!
—¡No te creo ni una sola palabra! —siseó el conde fuera de sí, apretando la empuñadura de su bastón—. ¡Eres una traidora! ¡Te voy a denunciar por espionaje industrial y robo! ¡Te vas a pudrir en la cárcel!
A Emily le faltó