Cap. 63: ¡Tú le diste nuestro proyecto!
El conde avanzó por el pasillo del hospital con paso firme y la mandíbula apretada, irrumpiendo en la habitación de su nieto como un torbellino. Apenas cruzó la puerta, clavó la mirada severa en el joven postrado en la cama.
—¡¿Se puede saber en dónde demonios estabas?! ¡¿Qué clase de imprudencia cometiste ahora?! —reclamó el anciano con la voz alterada, apretando la empuñadura de su bastón con rabia.
Stefano suspiró, intentando acomodarse sobre las almohadas para amortiguar el dolor de sus her