Cap. 61: El último deseo de un moribundo.
Emily llegó al hospital con el corazón latiéndole a mil por hora, tratando de contener la angustia que oprimía su pecho. Apresuró el paso por el pasillo privado hasta divisar a Marco, quien permanecía de pie a un costado de la sala de espera.
Al verla acercarse, Marco se levantó de inmediato para recibirla. Emily no esperó ni a que él tomara la palabra y le preguntó con la voz agitada:
—¿Cómo está?
—Los médicos dicen que está estable —explicó Marco, manteniendo un tono de voz bajo y sereno para