Cap. 49: ¡Si te detienes te saco a patadas de aquí!
A Stefano la mirada le cambió. ¡Se quedó en shock total! Procesó las palabras de Emily y, de la nada, le dio un brinco el corazón de pura dicha. Se le dibujó una sonrisa de victoria de oreja a oreja.
—Lo sabía... —soltó con la voz ronca, acortando distancia—. Algo me lo decía, Emily. ¡Yo no podía fallar!
Emily rodó los ojos, poniéndose roja hasta las orejas.
—Qué presumido...
—¡Es la pura verdad! —se rió Stefano, agarrándola de la cintura—. Y eso que fue una sola vez... Si repetíamos, ¡te dejab