Julius contempló a su esposa, que a sus ojos seguía siendo igual de hermosa. Ella no hablaba, pocas veces se expresaba aunque fuera solo con los ojos. Carol iba observando con sus ojos apagados a su viejo amor
—Cariño, has trabajado mucho. —la mujer comenzó a hablar, casi entre susurros, como si cada aliento le costara un gran trabajo.
Miraba con esos ojos desesperados. El, al oírla hablar, casi grita de la emoción. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Nunca oía que su esposa le hablara, esto era