Sara
Aunque debía admitir que era un gran alivio enterarme de que Zem no era mi hermano como tal, el miedo seguía instaurándose en la tan preciada paz que obtuve.
—No comprendo… —murmuré, con un poco de calma que seguía conservando.
La presencia de esa mujer hacía que me sintiera protegida, al menos en estos instantes. En este tiempo tan confuso, en este plano.
—Mi niña, es normal que esto sea difícil para ti. Porque has vivido entre humanos, entre lobos, y tu destino es más grande que el de to