Lena dudó en aceptar el ofrecimiento del pálido. Era un rumor conocido que Zem no era de fiar, siempre hacía lo que el quería y bajo su propio beneficio. No era amable, no sin un objetivo mezquino.
No podía creer que estuviera vivo. Nadie lo había visto en años. Desde el gran reinado, donde los pálidos se volvieron los gobernantes supremos del mundo. Las brujas eran desconfiadas. No hacían las cosas de manera abrupta. Menos que menos, Lena, porque era madre.
Pensó en que sería lo mejor para Cin