—No me alejarán de mi hijo. —murmuré, con la voz apagada.
No quería hacerlo, no tenía nada de intención de abandonarlo así. El era mi mundo entero, yo no me separaría. No sabían lo que decían.
Tanya hizo más pasos hacia atrás, mirándome con pena. Adren se colocó a su lado, estaba protegiéndolos a los dos.
¿Protegiéndolos de qué? La comezón se incrementó poco a poco. No estaba protegiéndolos de mí, no, no tenía por qué hacer eso.
Era una tontería. No tenía que proteger a nadie de mí, yo no era e