—Yo… Yo amé a un hombre… —empecé a decir, tartamudeando por la ansiedad.
El aroma de las flores inundó mi nariz, aunque allí no hubiera ninguna planta, era como si los recuerdos me llenaran de felicidad. Entonces, comencé a sentir la necesidad de saber mucho más sobre el hombre, quien era, porque me gustaba tanto…
—¿Eso crees? —Zem apretó mi brazo, mirándome fijamente.
Su apariencia de vampiro era más fuerte cuando estaba molesto. Sus ojos eran más penetrantes y se hacía más atractivo, a él n