Alex.
Al abrir la puerta de esta habitación veo a un hombre de la tercera edad sentado en la cama con la vista fija en la ventana, al percatarse de que entre me voltea a ver y su rostro está demacrado por la edad y por las dificultades que a tenido que pasar por ser indigente, me aserco a él de forma lenta y calmado para no asustarlo pero me toma por sorpresa al escuchar su voz llena de calma.
-Buenas noches joven me viene a interogar como los demás.
-Sí, solo deseo saber lo que ya le dijo a lo