MIGUEL ÁNGEL.-
Recibí una llamada de Mateo avisándome que iba con urgencia a la clínica y de que su hijo había sido secuestrado, salí de inmediato y conduje a la clínica lo más rápido que pude.
Al llegar observe que todo el lugar estaba lleno de policías, al bajarme me prohibieron el paso pero le hice señas al sargento quien ordenó que me dejaran entrar
- Sargento ¿Cómo es posible que secuestraran a mi sobrino? ¿Fue él? ¿Alexander? –Dije alzando la voz ofuscado-
- ¡Cálmese señor Lombardi! s