Capítulo 36

Es como estar viendo la viva imagen de una persona muerta, tengo enfrente a un fantasma. Ella no puede estar parada ahí, simplemente mirándonos. Las piernas se me hacen gelatina, el corazón me late en la cabeza, es como si de repente el oxígeno se disipara y no pudiera respirar. Los pulmones se me están cerrando al grado de que no me deja estar más tiempo de pie.

Daniel por su parte no puede quitar su mirada de ella, está estupefacto, en

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