Mundo ficciónIniciar sesiónNo entiendo porque Daniel no me contesta, llevo casi veinte minutos esperando a que venga por mí o que tan siquiera tenga la decencia de mandar alguien. Tengo una maleta y dos estuches con lentes, cargadores y cámaras que pesan demasiado y él no contesta mis llamadas. Mis nervios florecen, el que no tome mis llamadas solo puede significar una cosa: está en su segundo trabajo, el trabajo donde no paga impuestos.
Por mi bien, no lo molestaré.
—¿Natasha?— pregunto en cuan







