Al llegar la noche, Alejandro cruzó el umbral de la mansión sintiendo el peso de un cansancio denso, acumulado tanto por las exigencias de la corporación como por la agitación interna que no lograba apaciguar. El recuerdo del encuentro matutino en el baño continuaba rondando su mente, chocando de frente con la actitud atenta y marcadamente coqueta que Xiomara le había profesado durante toda la jornada. Buscaba, en el fondo, una excusa para reafirmar su autoridad en casa, pero el ambiente silenc