—Sí, claro. Que no me gusta que me falten el respeto.
—¿De qué hablas, Valeria?
—No me parece que te acuestes conmigo mientras tonteas con otra en plena calle donde todo el mundo ve.
—No he tonteado. Soy fiel a mis votos —Ante la ceja levantada de su mujer entendió a lo que se refería—. No te traicioné. Emily es una vieja amiga.
—Sí, ya. Muy amiga.
Noah sonrió abiertamente por primera vez esa noche.
—¿Estás celosa, preciosa?
—¿Pero que dices? Estás loco. Para sentir celos debería amarte y yo n