—Preciosa, ¿estás bien? —preguntó Noah después de unos segundos. Valeria seguía con los ojos cerrados y el continuaba arriba de ella. Quiso moverse para que el peso cayera sobre él pero su chica se lo impidió.
—Estoy recuperando el aliento —respondió después de un rato de silencio—. Si llego a saber que esto es tan bueno lo hubiera practicado antes.
—Pues yo me alegro de ser el primero. Y seré el último —afirmó con seguridad.
Valeria no pudo evitarlo. Río fuerte y con ganas.
—Tus pensamientos