A pesar del retumbar de su corazón Valeria actuó con precaución. Caminó despacio la corta distancia que los separaba. Todavía le hacía daño recordar su actitud. Y aún así nunca un camino se le había hecho tan largo.
—Todavía estoy enojada contigo —le dijo en cuanto lo alcanzó—. Actuaste como un gilipollas y estás en periodo a prueba. No creas que voy a bajar la cabeza ante tus gritos. Te gritaré en igual medida.
—Eso significa que puedo seguir escuchando tus gritos. Estás hablando de futuro. ¿L