Noah llevaba tres días demasiado ocupado. Por más que había intentado hacerse un hueco, no había podido ver a la mujer que lo traía de cabeza. No físicamente, al menos. Las videollamadas habían sido constantes y se habían quedado hasta altas horas de la madrugada. Noah no sabía como Valeria se estaba levantando a la mañana siguiente, suponía que Penélope tenía que hacer grandes esfuerzos para despegarla de las sábanas pues conocía que su chica le había dado tapones para los oídos.
Sin embargo