Una pasión intempestiva.
Cinco mil libras por saber qué piensas, mi amor. –le dijo el Gobernador a la Marquesa, interrumpiendo sus pensamientos.
No tiene que esforzarse tanto en descifrar mis pensamientos Alteza, pues mis pensamientos están dirigidos a usted, quien es mi dulce amor. –fue la respuesta de la Marquesa de Pembroke, quien sonreía dulcemente a su prometido.
¿Dirigidos hacia mí? Y, ¿Qué hay de su prometido? ¿No cree que podría molestarle el hecho de que su futura esposa esté pensando en el Gobernador de Lon