Un huracán inminente y su fuerza descomunal.
La pareja junto a las damas de la Marquesa, llegaron a un pequeño parque que estaba cerca de la residencia. Al llegar, el Gobernador alzó a su novia en vilo, colocándola en su regazo. Luego de un momento de silencio, en el que sólo sus miradas se fundian por completo, Giorgiana se atrevió hablar.
Mi amor, escucha bien lo que te voy a decir: yo… no es que no te haya perdonado, pero sinceramente, no sé cómo explicarte lo que siento, porque lo menos que deseo es lastimarte. –le respondió la Marque