— ¿Por qué no?
— Porque no es a lo que estas acostumbrado, eres un excelente hombre de negocios pero tu forma de trabajar y la mía son diferentes y temo que choquen en algún momento.
— Sabremos afrontarlo.
— ¿Y si no?
— Lo haremos, no tienes de que preocuparte, Shells, te amo y sé que tú me amas a mí, saldremos de esta.
— Si eso no pasa, Ced, si por algún motivo no podemos seguir juntos... Prométeme que estarás bien.
— ¿A que le tienes miedo? ¿Qué es lo que me estas ocultando?
— No estoy oculta