Ashley Freetman
─ Mariluz, deja ya el teléfono, ─ le dije un poco furiosa, ya eran las dos de la tarde y no habíamos culminado.
Noah, estaba más gruñón que nunca, para completar el jueves y viernes había salido muy tarde de sus consultas y estaba disgustado, porque no me quise quedar en la casa de su padre, a pasar la noche.
─ Vamos, Ashley. Dime que tú no estás igual que yo, con ganas de salir corriendo a los brazos de nuestros galanes, ─ murmuró haciendo un puchero.
─ Y si sigues