Los periodistas presentes registraban cada palabra mientras los flashes de las cámaras no cesaban ni un instante.
Cuando Roberta fulminó con la mirada a Silvia, las cámaras apuntaron directamente hacia ella, esperando que soltara alguna bomba informativa.
Sin embargo, una figura se interpuso frente a Silvia. Bastó una simple mirada suya para que todos los periodistas que se habían amontonado retrocedieran un paso, e incluso las grabadoras no se atrevían a levantarse ante él.
El rostro de Daniel