Silvia caminó bajo la sombra de los árboles. Aquí había una villa que antes era su hogar con sus padres, solo que después de que murieron sus padres nunca había vuelto. No había nadie en casa, nadie esperándola.
No le gustaba estar sola parada en la villa vacía, solo la hacía sentir sofocada.
Al empujar la puerta, con un "chirrido", la puerta cerrada por mucho tiempo se abrió. El polvo denso se levantó instantáneamente como niebla espesa, haciendo que Silvia tosiera fuertemente.
En ese instante,