—¿Qué es exactamente? —Carlos habló con voz fría.
Definitivamente no creía que algo que hiciera llorar así a Leticia fuera algo sin importancia.
Leticia se asustó con el grito y las lágrimas le corrían a chorros, ¡pero cómo podía decirlo!
Carlos tenía mala cara:
—Si no me dices, ¿cómo voy a impedirle que se vaya? ¿Quién te secuestró hoy?
—¡Fue Silvia! ¡Ella lo hizo! —aún no podía olvidar el momento en que Silvia y Diego la ataron.
¡Ese maldito Diego realmente la había atado y le había dado la ta