Silvia miró la letra dorada de la invitación y asintió ligeramente. Era cierto que estos días había estado demasiado deprimida, cayendo sin motivo aparente en ciertos estados de ánimo, por Daniel, por Vivian, y también por ese amor de infancia que había aparecido de repente.
Tal vez también debería cambiar de enfoque.
—Lleva a Vivian también —dijo.
Marcos asintió.
—Por supuesto.
Club Oasis.
Muy pocas personas conocían el nombre del club y su dirección. La razón por la que el Club Oasis podía man