En sus ojos había una pizca de ternura, y por la habitación flotaba una fragancia sutil.
Se volvió a acostar en la cama, las sábanas impregnadas del aroma de Silvia.
El corazón de Silvia latía violentamente. Se vio en el espejo completamente desconcertada, con el rostro lleno de timidez. Quiso recordar lo de anoche, pero solo encontró un vacío total.
Abrió la llave del agua y se lavó la cara con agua fría, solo así logró calmarse un poco.
Se apresuró a ponerse la ropa, ¡pero descubrió que tambié