Amelia estaba en la biblioteca estudiando cuando escuchó el casi murmullo de sus compañeras de mesa.
–Uy mira quien viene allá, que habrá hecho esta vez – le decía una chica española a otra local.
–No lo sé, pero lo que sea que haya hecho fue una ofensa grande, para que el castigo sea toda de negro.
–Lo de la magnitud lo sabremos dependiendo de los días que pase viniendo así.
–Shuu, a esta cerca – finamente dijo la emiratí.
Amelia no solía involucrarse en conversaciones ajenas y menos