POV Narrador
El pitido rítmico del monitor cardíaco y los susurros de las personas cuestionando los hechos eran los sonidos en la habitación 402. Bonnie les pidió a todos que mejor hablaban en el pasillo para que su hija pudiera descansar mejor. Hasta ahora solo sabían que unas galletas la intoxicaron, pero de donde provenían era lo que no solo los Villamizar querían saber, también Paul porque era algo que lo atormentada y hasta de cierta forma se sentía culpable y no sabía manejar esa sensación.
Paul se escabulló de la conversación y entró a revisar a Amelia, se sentó a su lado viéndola con esa cara de ángel como si solo estuviera dormida. Sus manos se movieron hasta la de la joven que yacía laxa sobre las sábanas blancas de la cama de hospital.
“Perdóname” Paul pensó que solo lo susurró para ella, sin darse cuenta de que alguien más lo estaba escuchando.
─Despierta por favor, te prometo que no habrá más bromas pesadas y que me encargaré de tener tantos momentos alegres juntos que s