PDV Paul.
–Oh si, si Paul, eres el mejor – gemía la rubia que se encontraba cabalgándome, mientras la tenía tomada por las caderas para controlar el ritmo, ya quería terminar, tenía una reunión en el banco.
–Llega para mi hermosa – la animé y no paso mucho tiempo cuando sus gritos llenaron la habitación del hotel.
Algunas embestidas más hicieron falta para que vaciara mi esencia en el preservativo y me salí rápido de ella para dirigirme al baño y alistarme, al salir Arianna estaba ya vestida.