Horas antes, cuando el sol empezaba a caer, Mafer y Eduardo recorrían el castillo de San Felipe, una antigua construcción española, que en el pasado sirvió de fortaleza para proteger a Cartagena de los ataques de piratas.
Aquella fortaleza tenía túneles y pasadizos. La feliz pareja, con las manos entrelazadas, caminaban junto a los pocos turistas que quedaban a esa hora, escuchando la explicación que hacía el guía.
Sin embargo, Mafer volvió a sentir un escalofrío, fue una extraña sensación que