Malú y Abel llegaron a Cartagena, y mientras arribaban al aeropuerto, él le rozó con delicadeza los dedos de la mano de ella. A pesar de la angustia que el corazón de Abel percibía por lo sucedido con Mateo, era inevitable no evocar aquel instante en el cual le pidió a María Luisa ser su esposa; sin embargo, ese mismo día, había descubierto quién era ella en realidad.
Malú inspiró profundo, durante todo el trayecto, flashes de su pasado iban llegando a su mente, aturdiéndola por completo.
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