Malú deglutió la saliva con dificultad. Se aproximó a Abel y volvió a abrazarlo, lloró, llena de dolor, sintiendo impotencia por aquellos inocentes, y por aquella guerra que casi destroza su país.
—¿Cómo conociste a Luz Aída? —cuestionó.
—Salgamos de aquí —propuso Abel, le limpió con los pulgares las lágrimas. Malú estaba muy conmovida con el pasado de él.
Volvieron a subir al auto, y la llevó a un almacén de ropa, Malú aprovechó para comprarse varios jeans, tops, camisetas, shorts, sandalia