Capítulo 120: Enemigo al asecho.
Abel sintió un escalofrío recorrer su columna, la mirada de Leticia amenazante fue siniestra, miró a Malú y sintió temor.
—No me agrada que nos haya amenazado —expresó con voz ronca.
Malú soltó un respingo.
—No había querido preocuparte, pero a mí me dijo que mis días estaban contados.
Abel la miró con los ojos bien abiertos, percibió que la sangre se le congeló, detuvo su andar.
—¿Por qué no me habías dicho nada de eso, cariño? —cuestionó, intentando mostrarse sereno.
—No quise preocupart