Capítulo 110: Planes siniestros.
—¡Dos bodas en la hacienda! —exclamó Paz—, pues hay que organizarlas —mencionó.
—Felicidades —dijo Abel a su amigo y a su cuñada Mafer, y luego se quedó pensativo—, o más bien tendré que darte el pésame —bromeó.
—Lo mismo digo yo. —Eduardo miró a Malú, y luego abrazó a Mafer—, a mí solamente mi futura esposa me tendrá esposado a ella, pero a ti, la tuya es capaz de dejarte sin descendencia. —Carcajeó.
—Por esa razón si yo fuera ustedes dos. —Joaquín los señaló a ambos con la mano—, pensaría