(Renata Pellegrini)
Todo el hambre que sentía, se desvaneció, el vacío que resonaba en mi estómago, ahora se abre en mi corazón, de nuevo, el sentimiento de ser traicionada. Me llama para vivir en su casa, y cuando habla con su madre, ¿dice que sólo soy una amiga? ¿Qué clase de amiga visita a un hombre soltero a altas horas de la noche?
No quiero ni pensar en la respuesta... Tengo el estómago revuelto, cojo el plato y lo vuelvo a meter en la nevera, sintiendo el llanto atascado en la garganta,