(Renata Pellegrini)
Mi pecho cae y sube frenéticamente junto con mi respiración, trato a toda costa de no mirarlo, pero con cada segundo que pasa, se vuelve más y más difícil ya que él se aprovecha de la situación y me odio por mi cuerpo respondiendo. tan positivamente a tus toques.
La punta de su nariz recorre mi cuello haciéndome estremecer, me muerdo los labios con fuerza intentando reprimir las buenas sensaciones que me provoca ese contacto. ¡Inmundicia! Me tapo la boca con las manos, para