(Renata Pellegrini)
Sus labios me toman en un beso cálido y relajado, olas de placer invaden mi cuerpo junto con su lengua en mi boca. Cierro los ojos, entregándome por completo a este beso, entrelazo mis manos alrededor de su cuello y en respuesta él aprieta aún más mi cintura. De repente no había nadie más allí, la música en mi mente se ralentiza, pero el beso se vuelve más y más voraz.
Sus grandes manos se deslizan por mi costado y se detienen sobre mi trasero, me presiona más y más fuerte c