Lyra
Después de haber visto a ese hombre, nada en mí volvió a ser igual. Todavía era capaz de disfrutar junto a mis pequeños y preparar con ilusión nuestra Navidad, que pasaríamos en familia, pero en mi mente se repetía una y otra vez el momento tan intenso que había vivido en el centro comercial. Además, no ayudaba el hecho de que mi pequeña mencionara a ese tal «príncipe», a quien quería ver de nuevo.
—No sé qué hacer —le dije a la doctora cuando vino a verme como parte de sus visitas entre