17. Tengo que volver a casa.
— Lo que sea, ven aquí y pórtate como el hombre que eres, ningún hijo mío puede acobardarse como tú lo haces ante una mujer, por los dioses, eres un Lorraine, el mayor, mi heredero.
— ¡No es eso! No tengo miedo y mucho menos de Lucrecia.
— Entonces vuelve, es de extrema urgencia que estéis todos cuando explique eso que no puedo hablar por teléfono.
Una hora después, Marius caminaba molesto por los pasillos de la clínica hasta la oficina de su abogado, dejándose caer en la silla frente a él y ob