15. Marius... por favor …
— Pero eso no es justo…— rebatió ella al escucharle decir que deseaba colarse bajo su piel, no podía dejar que eso sucediera, no cuando había una fecha de caducidad que le advertía que todo terminaría, sin embargo, aunque deseaba decírselo no podía, de sus jodidos labios solo salió su nombre, una y otra vez, a medida que él seguía bajando con sus labios sobre su cuerpo, llegando hasta sus senos haciéndola sentir aun más placer, como si eso fuera posible.
Abrió los pliegues con dos dedos, observ