104. ¡Eres un maldito Marius Lorreaine!
— Jamás te haría daño, pero no puedo permitir que te marches sin que escuches lo que tengo que decir.
—¡Marius suéltala Marius!— escuchó la voz a su espalda de quién había sido su mejor amigo hasta entonces y no lo dudó, cerró el maletero y corrió hasta el asiento del copiloto arrancando el coche y saliendo del aparcamiento a toda velocidad, dejando a Mathew tras él maldiciendo y gritando para que volviera.
— ¡Mierda, mierda, mierda!— Marius golpeó el volante varias veces sin aflojar el pedal d