Al abrir los ojos gracias a la luz solar que se colaba por la venta no pude evitar tensarme de inmediato cuando un cúmulo de recuerdos de la noche anterior me abordaron de inmediato.
Su piel contra la mía.
Empujando consumiéndome en silencio con sólo la melodía de nuestros gemidos resonando en la habitación.
Nunca había experimentado tal placer el mi vida más que cuando me tocaba a mi misma durante las noches sobre mi cama. Pero no podía ni siquiera sentirla la mitad de bien en la que este ex