*Meses después*
—Tú eres feo.
—La fea eres tú —respondió Kelvin.
—Mamá, mira a Kelvin, me está diciendo fea.
—ja, ja, ja, creo que todas somos feas cuando tenemos esa edad.
—¡Mamá! —exclamo la niña y haciendo un puchero añadió—. Se supone que tu hija soy yo, pero lo defiendes a él.
—ja, ja, ja —Evelin soltó una carcajada.
—lelo, lelo, lelo —Kelvin empezó a hacerle muecas graciosas—. Eres, fea, eres, fea, eres, ja, ja, ja.
—No cantes tanta victoria, que también eres feo —dijo Anaís mientras nega