Un collar especial.
Los días siguientes fueron de felicidad para la pareja, que recién empezaba su relación como novios. Kelvin no perdía la oportunidad de pasar tiempo con Rebeca.
—Eres hermosa.
Rebeca se ruborizaba cada vez que escuchaba sus cumplidos.
El sol se deslizaba por las cortinas entreabiertas, pintando la sala con tonos dorados. Era un día domingo, y ambos compartían más momentos, sobre todo ese día era muy especial.
Rebeca estaba sentada en el sofá, con una enorme sonrisa. Kelvin, con una sonrisa tími