Triángulo amoroso.
*Días antes*
La sala de la consulta estaba iluminada por la luz de la mañana. Rebeca, con su bata blanca y cabello recogido en un moño, revisaba los informes médicos de su paciente. La joven frente a ella parecía nerviosa, y Rebeca intentó calmarla.
—No se preocupe, señorita García —dijo Rebeca con una sonrisa tranquilizadora—. La consulta ginecológica es una rutina, y estoy aquí para responder a todas sus preguntas.
En ese momento, la puerta se abrió con brusquedad. Alessia entró con una mira