El beso.
La tensión en la sala era palpable, como si el aire mismo se hubiera vuelto denso. Alessia se encontraba atrapada entre la pasión y la culpa, y el corazón le latía con fuerza en el pecho. A su alrededor, los invitados seguían disfrutando de la fiesta ajena a la tormenta emocional que se desataba en el pequeño espacio donde Alessia y Kelvin se encontraban.
Kelvin, con los ojos aún abiertos por la sorpresa, retrocedió un paso. Su mirada se desvió hacia la ventana, donde Rebeca había estado parada