El dolor de un hermano.
El patio trasero estaba bañado por la luz de la luna, Otniel se apoyó contra la pared, observando en silencio a su hermana Rebeca. Ella estaba sentada en el banco de madera, mientras que las lágrimas resbalaban por sus mejillas pálidas.
Otniel sabía que Kelvin era el culpable de las lágrimas de su hermana. El mismo Kelvin que había compartido risas con ellos durante años.
El corazón de Otniel latía con fuerza. ¿Cómo podía Kelvin hacerle esto a Rebeca? ¿Cómo podía romper su corazón de esa manera